sábado, 29 de marzo de 2008

Dos menos


No imaginais la pereza que tengo ahora mismo, y es que eso de venir a trabajar los sábados a la mañana, aunque sólo sean 4 horas, pues es dificil de acostumbrarse.
Hasta ahora conviviamos on dos mexicas llamados Emilio y Frida. A Emilio lo conocimos porque vivía en la casa donde nos alojamos desde un principio, y enseguida comenzamos a convivir, fiestear y reir con él.
Emilio nos trajo a Frida un día que jugabamos al dominó en la Pasadita, esta muchacha conoció a Emilio porque su novio alemán trabajaba en la misma empresa donde por curiosidades de la vida, hemos cruzado nuestros caminos. A Frida también le gutaba el vino y disfrutar de los pequeños placeres de la vida, tal vez por eso, todos nos llevamos tan bien.
Hemos farreado un buen rato, compartimos una boda, hemos conocido a las familias de ambos, y yo al menos, me llevo unos cuantos recuerdos bonitos que tardarán en desvanecerse de mi alocada cabeza.
Ahora cada cual ha emprendido una nueva aventura, Emilio, tras finalizar su tesis ha optado por tocarse los cojones un rato, ya se que la versión oficial es viajar, estudiar algo, pero a mi no me engañas ¿e perrete? jajaja, difruta y alguno que sea a mi salud.
Frida en cambio, se va para la vieja Europa, allí le espera su novio alemán y creo que se casarán. Otra que tambien ha ido a tocarse (los guebos no creo) pero algo se tocará, disfruta tu también y alguno que también sea a mi salud.
Pues bueno muchachos, esta pequeña columna a vuestra salud, que os voy a contar yo que soy un profesional de eso de la buena vida y de tocarse las pelotas. Eso si, lamentablemente también hay momentos en el que aunque no nos agrade, tenemos que trabajar o hacer cosas del estilo.
Fue un placer haberos conocido y espero que sigamos en contacto, pero la vida también es así, caminos que se cruzan con el de otras gentes, y no hay que tener pena de despedirse, tan solo alegría por habernos conocido, y esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar con un montón de historias que contarnos y una chela bien fria para lubricar nuestros gaznates.
Un fuerte abrazo para ambos y que la vida os trate bien.
joseba

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi estimado Larre... que ha estado muy cagada tu reseña, como siempre... yo también me llevo excelentes recuerdos del tiempo que pasamos juntos, aunque he de reconocer que hay algunos hoyos negros en la línea de tiempo, por aderezar nuestras aventuras con uno que otro tequilazo... Ay me cuidan mi azotea que les dejé en calidad de préstamo...

Un abrazo y agur!!!!

El Rojo, y no sólo por socialista...