Aupa lectores del blog!
Esta vez vengo con el cuento de este fin de semana y si os digo la verdad ha sido muy divertido.
Aprovechando que el lunes era festivo Aintzane y yo decidimos hacer una visitilla a Oaxaca, cuna del chocolate, de las tlayudas, de la marihuana y de los hongos.
Llegamos sábado a la tarde y el kaos nos guió una vez más en un sinfin de divertidisimas experiencias.
Buscando la oficina de información y turismo para buscar alojamiento, encontramos un hostel bien barato y con un jardincito en el patio central que facilitó la toma de decisiones. En nuestra habitación tuvimos el placer y honor de conocer a unos simpáticos trotamundos de Bilbo, Tolosa, Castro y Pirineos. Habían recorrido mucho mundo, y nos aconsejaron un tour que ivan a hacer ellos para ver las maravillas que escondía Oaxaca, que se pronuncia: Oajaca.
Aintzane y yo nos dirigimos a comprar los boletos para el tour, y después de hacer las tareas pendientes, aprovechamos para perdernos por unos espectaculares mercados. El mercado curiosmente se llamaba 20 de Noviembre, y coincide con la fecha de hoy y aniversario de la revolución Mexicana.
Decidimos tras cenar unas hermosas tlayudas, coger unas litronas e ir al albergue a pimplar y conocer gente, pero no encontramos nada abierto, y en vez de cabrearnos porque los planes no salen como queremos, decidimos simplemente ir a un bar a tomar algo. A veces, resulta que los planes no salen como pensamos, pero se nos olvida que el kaos es caprichoso, y lo que puede resultar una faena, puede acabar siendo fuente de nuevas y divertidas experiencias.
Nos fuimos a un bar, y en breves una mexicana guapilla comenzó a hablarnos. Yo con mi mezcal (parecido al tequila) y mi cubata, comencé a analizar la situación, y los bares, no son como los de ahí: por lo que he visto tienen mesas y sillas para sentarse, y luego, una zona para bailar, pero la gente, baila en parejas más que como solemos hacer nosotros, todos al motrollón. Claudia estaba con su madre y sus tios, y tras un breve intercambio cultural, sacó a Aintzane a bailar, y me apresuré a tomarme el cubata ya que me imaginé quien sería el siguiente en desfilar por la repleta pista de baile. Efectivamente, me sacó a bailar, y me defendí lo mejor que pude, ella era paciente, y creo que no la pisé en ningún momento. Nos dimos telefonos mailes y demás.
Llegamos a eso de las 3 o así al albergue (mariconadas! pero esto no es como allí) y el proximo dia nos dimos el tour con nuestros compis del albergue: El arbol más ancho del mundo, unas ruinas, unas cascadas fosilizadas y una fábrica de mezcal. Todo bastante bonito.
Nos despedimos de los trotamundos con los que habiamos pasado el día y como le habiamos prometido a Claudia, le pegamos un toque y nos volvimos a juntar en el Zocalo para disfrutar de una refrescante cerveza. Hablamos del amor, y casualmente, los tres que estabamos allí sentados, habiamos sido abandonados, puteados o engañados por nuestras anteriores parejas, y cada uno con su historia, decidimos brindar por nosotros, porque lo valemos y lo merecemos!!
El dia siguiente Claudia, su madre, su hermano nos guiaron por San Bartolo a ver cerámicas y demás cosillas de ese estilo, aprovechamos para hacer las estudiadas compras compulsivas, y tras un largo paseo, acabamos en casa de aquella simpática familia cenando.
Cuando ya pensabamos en lo bien que lo habiamos pasado este fin de semana, vamos al hostel a recoger las maletas y nos juntamos con dos personajes de basauri y ugao, pero que ambos habían estudiado en laudio. Tras poner en común nuestras amistades, nos comenzaron a hablar de lugares que habían visitado.
Oaxaca es también tierra de hongos alucinogenos, y me gustaría invitar respetablemente a todos a la reflexión: ¿Porqué nos da miedo lo desconocido? Algunos (sobre todo mi madre) pensarán que es drogarse y perder la cabeza, pero a todos aquellos ignorantes e incultos, me gustaría pedirles que investiguen un poco y conozcan quien era una tal Maria Sabina.
A lo mejor por esos lares la ingestión de los hongos es algo que simplemente hacen los jovenes para divertirse, pero es una manera de descubrir sensaciones y estados que el cuerpo humano puede adquirir de una forma natural. Dios creó las setas así que no pueden ser malas para los católicos apostolicos que van engalanados con abrigos de bisón a catedrales repletas de oro y plata, para escuchar lo que un pobre y buen hombre le dijo al mundo.
Nonti preocupare, que en este viaje a Oaxaca no he provado hongos, pero he reconocido el terreno y recopilado información. Tengo una dirección y un telefono de una Chamana que hace sesiones con hongos, te tiene un día en ayunas y está contigo hablandote y preparandote, luego viene la sesión y se comen los hongos. Me encantaría vivir esta experiencia pero ya veremos si el kaos nos quiere brindar ese honor.
Ondo ibili ta beste bat arte.
Larre