
La primera vasca!
Cada sonido agudo me perfora la cabeza como un pájaro carpintero hijoputa al que me encantaría meter en la cazuela y cenármelo con unos talos (que aquí se llaman tortillas) y acompañan, como el pan, a todas las comidas.
Estaba esperando al momento idóneo para actualizar el blog, y vaya, la resaca de esta mañana, me nubla la mente pero no los pensamientos.
Los que me conocéis sabéis que hay algo que continuamente me persigue dándole un toque de emoción a todo lo que hago. Pues ayer me eché una siestuki de un par de horas, y como no, todo sobado, salí de la habitación dejándome las llaves dentro. En sandalias me tocó ir a la casa del señor a ver si se encontraba por allí Liz, la simpática señorita que nos cuida la casa y tiene llaves de las habitaciones. Paradójicamente, iba en sandalias, igual que el señor, pero no dejaba de sentirme incomodo entre tanto oro y tanta plata, ¿pero este señor no era carpintero?
No encontré las llaves y Emilio me dejó unos vaqueros y unas zapatillas para ir un pelín más presentable a la que podía ser nuestra primera farrilla.
A eso de las 20:00 nos fuimos al concierto de Cafe Tacvba (que se lee cuba), y ale, con las cervezas a 1 € está claro que no puede pasar nada bueno.
Disfrutamos de un buen grupo argentino, a destacar la peculiar voz de la bajista, y luego los aclamados mexicanos. Tambien estubo muy bien este otro concierto, el cantante, vestido de traje blanco y con sombrero blanco, veía a través de unos agujeros hechos en el sombrero, un poco extravagante pero con buenas baladas y ritmos rockeros de tanto en tanto. Nos juntamos con un camarero que habíamos visitado asiduamente en nuestras ociosas tardes en el bar la Pasadita, y finalizado el concierto, el camarero nos comentó que ivan a ir para su bar. Dicho y hecho, nos metimos 6 en un carro para seguir con la noche. El problema fueron unos espectaculares chupitos con flambeado inclusive, vete a saber lo que tenían, los cubatas ya sabemos que no hacen daño a nadie, y en un momento me pareció haberme perdido algo de la noche: el compañero Emilio hablando con gente de una mesa en la otra punta del bar, Aintzane probando un mexicano, y los otros dos chavos que nos acompañaban, levantandose para abandonar el bar (creo). Creo también que los chupitos nos empezaron a hacer estragos a todos a la vez, y sin ni siquiera pagar la cuenta, nos fuimos cada cual para su casa, menos el mexicano que acompaño a casa a Aintzane.
En casa también tuvimos buen show, yo no tenía llaves para entrar a mi habitación así que subí al ático y esperar me tocó, tan grande era el aburrimiento que me dió por aderezar el suelo con parte de lo que había cenado, y harto de esperar, bajé a ver lo que se cocía por abajo. Aintzane estaba fuera despidiendose de su amigo, Emilio tirado en medio del suelo de la cocina, y yo apenas se como puedo recordarlo.
Al de un rato nos metimos a la cama, y en vez de venir a trabajar a las 9:00, hemos venido a las 11:00, pero aquí no es tan grave, se trabaja a otro ritmo.
Veo que hay normas internacionales en lo que a la ingestión del alcohol se refiere, los chupitos prohibidos porque: la potencia sin control, no sirve de nada!!
Cada sonido agudo me perfora la cabeza como un pájaro carpintero hijoputa al que me encantaría meter en la cazuela y cenármelo con unos talos (que aquí se llaman tortillas) y acompañan, como el pan, a todas las comidas.
Estaba esperando al momento idóneo para actualizar el blog, y vaya, la resaca de esta mañana, me nubla la mente pero no los pensamientos.
Los que me conocéis sabéis que hay algo que continuamente me persigue dándole un toque de emoción a todo lo que hago. Pues ayer me eché una siestuki de un par de horas, y como no, todo sobado, salí de la habitación dejándome las llaves dentro. En sandalias me tocó ir a la casa del señor a ver si se encontraba por allí Liz, la simpática señorita que nos cuida la casa y tiene llaves de las habitaciones. Paradójicamente, iba en sandalias, igual que el señor, pero no dejaba de sentirme incomodo entre tanto oro y tanta plata, ¿pero este señor no era carpintero?
No encontré las llaves y Emilio me dejó unos vaqueros y unas zapatillas para ir un pelín más presentable a la que podía ser nuestra primera farrilla.
A eso de las 20:00 nos fuimos al concierto de Cafe Tacvba (que se lee cuba), y ale, con las cervezas a 1 € está claro que no puede pasar nada bueno.
Disfrutamos de un buen grupo argentino, a destacar la peculiar voz de la bajista, y luego los aclamados mexicanos. Tambien estubo muy bien este otro concierto, el cantante, vestido de traje blanco y con sombrero blanco, veía a través de unos agujeros hechos en el sombrero, un poco extravagante pero con buenas baladas y ritmos rockeros de tanto en tanto. Nos juntamos con un camarero que habíamos visitado asiduamente en nuestras ociosas tardes en el bar la Pasadita, y finalizado el concierto, el camarero nos comentó que ivan a ir para su bar. Dicho y hecho, nos metimos 6 en un carro para seguir con la noche. El problema fueron unos espectaculares chupitos con flambeado inclusive, vete a saber lo que tenían, los cubatas ya sabemos que no hacen daño a nadie, y en un momento me pareció haberme perdido algo de la noche: el compañero Emilio hablando con gente de una mesa en la otra punta del bar, Aintzane probando un mexicano, y los otros dos chavos que nos acompañaban, levantandose para abandonar el bar (creo). Creo también que los chupitos nos empezaron a hacer estragos a todos a la vez, y sin ni siquiera pagar la cuenta, nos fuimos cada cual para su casa, menos el mexicano que acompaño a casa a Aintzane.
En casa también tuvimos buen show, yo no tenía llaves para entrar a mi habitación así que subí al ático y esperar me tocó, tan grande era el aburrimiento que me dió por aderezar el suelo con parte de lo que había cenado, y harto de esperar, bajé a ver lo que se cocía por abajo. Aintzane estaba fuera despidiendose de su amigo, Emilio tirado en medio del suelo de la cocina, y yo apenas se como puedo recordarlo.
Al de un rato nos metimos a la cama, y en vez de venir a trabajar a las 9:00, hemos venido a las 11:00, pero aquí no es tan grave, se trabaja a otro ritmo.
Veo que hay normas internacionales en lo que a la ingestión del alcohol se refiere, los chupitos prohibidos porque: la potencia sin control, no sirve de nada!!