Hola gente!
Se que estos últimos días no he actualizado el blog pero es que a veces también trabajo, y claro, como este fin de semana tenía bodorrio mexicano, pues creia que despues de este finde, tendría alguna que otra historieta que contar. ¿Que creeis? ¡A seguir leyendo!
El jueves me fui un poco antes de trabajar, pedí fiesta para el viernes y sábado a la mañana, y ningún pedo (ningún problema). Pasé por la tienda donde rentan (alquilan) trajes y recogí el que tenía reservado. Me había comprado unos zapatos (los más baratos de la tienda), y tras hacer rapidito la maleta, Frida, Aintzane y yo nos montamos en el camión (autobus) que tras unas 3 horas (4 horas) de viaje nos volvió a soltar en Oaxaca. Agarramos un taxi (que coger un taxi implica sexo metálico) y nos plantamos en la casa paterna de Frida.
Como había hambre del bueno, dejamos las cosas, saludamos a toda la famili, y nos fuimos a cenar a un italiano. Fuimos a otro bar y mientras las dos damas que me escoltaban degustaban un café, yo me tomaba un cuba (cubata) pensando en lo que nos depararía el futuro y cómo sería la dichosa boda.
Nos fuimos a casa y aunque pensaba en mi mullidito colchón inchable, al entrar en la casa, la familia se había duplicado y para más guebos, el tio sacó un par de botellas de Brandy Torres a los que no pudimos negarnos. Al final, nos quedamos platicando (hablando) el padrino, el primo del novio (psicologo social) y nosotros tres hasta casi las 6 de la mañana.
Llegó el gran día, y nos despertamos con sueño, mucho sueño, pero sin cruda (resaca) ya que no chupamos (bebimos) mucho. Un desayuno en bufet, unas compras por parte de las consumidoras mujeres, y un merecido corte de para mi gran mata de pelo. A la tarde pensaba echar una siestilla para compensar la tan animada conversación de la noche anterior, pero aparecieron el novio, el padrino y otro primo y no pude negarme a la invitación de ir a disfrutar de unos baños de vapor que casi fueron mejores que la siesta que cayó a posteriori. Nos engalanamos, la corbata amarilla en su sitio, y para misa.
Los Mexicanos son un poco impuntuales, pero no creia que hasta tal punto que la encargada de traer las alianzas llegara apenas un par de minutos antes de que se las intercambiaran. Unas fotos, las felicitaciones para los novios, y nos fuimos a cenar al jardín de un elegante restaurant.
En la comida no hubo vino, el cual si que eché en falta porque un buen vino debe regar toda suculenta comida. Entre cervecitas llegamos a la hora de los tequilas (que yo apenas degusté un par porque ya se como actúan), y llegué a tener una gran compenetración con el camarero. Yo le pedía cubatas de ron y tras indicarle que estaban perfectamente mezclados, solo le pedí con la educación que me caracteriza, que si podía ponerles un pedazo de limoncito estaría acercandome más al cielo. De vez en cuando abandonabamos la mesa para bailar, y aunque yo no sepa, le ponía ganas. Ante el agotamiento, de vez en cuando regresabamos a la mesa a por el trago y a fumar un cigarrito. El camarero, empeñado en hacer perfectamente su tarea (o tratando de emborracharme para recivir mayor propina), a veces incluso me agoviaba, porque despues que yo diera cada trago, me miraba para ver si había acabado y si quería otro.
Las 3 de la madrugada se acercaban, y en el último baile, dejé a todos sorprendidisimos. Un tipo bals que baile con Carla, una prima de Frida, y al día siguiente tuve que responder que no había aprendido a bailar en ningún sitio, pero el señor ron, si te coge de la mano, te da capacidades que nunca hubieras soñado tener. La gente empezó a coger los centros florales de las mesas, y yo, ni corto ni perezoso, agarré el macro centro floral de la mesa de los novios y tras regalarle una rosa a la abuela del novio. Nos dirigimos para seguir con la fiestuki a la casa de la novia, pero como no acababa de llegar nadie (y tras rechazar pesadas invitaciones para que fuera a un show de streaptease), el novio, la novia, Frida (hermana del novio y nuestra invitación para tal evento), Aintzane, Emilio y un par de personillas más, nos fuimos a buscar antros (bares) que estaban cerrados.
Amanecimos el sabado con un poco de resaquilla, pero para combatir la resaca opté por desayunar una cerveza, y tras sufrir el pasaje de Adan, Eva y la serpiente que nos regaló el pudor y el dolor, volvimos a la casa de la novia para otra comida en honor de los novios.
El novio y su primo no hacían más que sacarme cervezas, y la gente que el día antes acabamos de conocer, parecían amigos de toda la vida. Entre cervezas y bailoteos, nos divertimos mucho, y esta vez sí, conseguimos llegar a un bar que estaba abierto para pedir una botella de vodka y seguir bailando. Luego nos echaron porque estaban cerrando y no encontramos nada más abierto, asi que, a comer suculentos tacos (no sin antes haberme cabreado encendido y apagado porque un mexicano se nos coló en el anterior puesto de hamburguesas, pero esto es Mexico, y aquí prefiero no liarla aunque eso si, me robé el bitxo de servir hielos del bar).
Dormir y dormir y el domingo casi me muero del hambre, porque para cuando toda la familia decidió donde comer, ya casi eran las 3. Nos fuimos despidiendo poco a poco de la gente que se iva a marchar, y aunque este domingo se jugaba la final de la liga mexicana, no la vimos y a las 10 de la noche nos regresamos a Tehuacán para hoy venir a trabajar a un ritmo que permita hacer cosillas sin gastar demasiada energia.
Bueno pues, espero no haberos aburrido, me encantaría colgar en el blog este de marras fotos de mi traje, pero para que se vean cuadros azules, pues casi mejor que no. Haber si de todos los informáticos de palo que leen el blog, alguno sabe porqué.
Ondo ibili ta beste bat arte.
Larre, José, Pepe o Mustafá
Se que estos últimos días no he actualizado el blog pero es que a veces también trabajo, y claro, como este fin de semana tenía bodorrio mexicano, pues creia que despues de este finde, tendría alguna que otra historieta que contar. ¿Que creeis? ¡A seguir leyendo!
El jueves me fui un poco antes de trabajar, pedí fiesta para el viernes y sábado a la mañana, y ningún pedo (ningún problema). Pasé por la tienda donde rentan (alquilan) trajes y recogí el que tenía reservado. Me había comprado unos zapatos (los más baratos de la tienda), y tras hacer rapidito la maleta, Frida, Aintzane y yo nos montamos en el camión (autobus) que tras unas 3 horas (4 horas) de viaje nos volvió a soltar en Oaxaca. Agarramos un taxi (que coger un taxi implica sexo metálico) y nos plantamos en la casa paterna de Frida.
Como había hambre del bueno, dejamos las cosas, saludamos a toda la famili, y nos fuimos a cenar a un italiano. Fuimos a otro bar y mientras las dos damas que me escoltaban degustaban un café, yo me tomaba un cuba (cubata) pensando en lo que nos depararía el futuro y cómo sería la dichosa boda.
Nos fuimos a casa y aunque pensaba en mi mullidito colchón inchable, al entrar en la casa, la familia se había duplicado y para más guebos, el tio sacó un par de botellas de Brandy Torres a los que no pudimos negarnos. Al final, nos quedamos platicando (hablando) el padrino, el primo del novio (psicologo social) y nosotros tres hasta casi las 6 de la mañana.
Llegó el gran día, y nos despertamos con sueño, mucho sueño, pero sin cruda (resaca) ya que no chupamos (bebimos) mucho. Un desayuno en bufet, unas compras por parte de las consumidoras mujeres, y un merecido corte de para mi gran mata de pelo. A la tarde pensaba echar una siestilla para compensar la tan animada conversación de la noche anterior, pero aparecieron el novio, el padrino y otro primo y no pude negarme a la invitación de ir a disfrutar de unos baños de vapor que casi fueron mejores que la siesta que cayó a posteriori. Nos engalanamos, la corbata amarilla en su sitio, y para misa.
Los Mexicanos son un poco impuntuales, pero no creia que hasta tal punto que la encargada de traer las alianzas llegara apenas un par de minutos antes de que se las intercambiaran. Unas fotos, las felicitaciones para los novios, y nos fuimos a cenar al jardín de un elegante restaurant.
En la comida no hubo vino, el cual si que eché en falta porque un buen vino debe regar toda suculenta comida. Entre cervecitas llegamos a la hora de los tequilas (que yo apenas degusté un par porque ya se como actúan), y llegué a tener una gran compenetración con el camarero. Yo le pedía cubatas de ron y tras indicarle que estaban perfectamente mezclados, solo le pedí con la educación que me caracteriza, que si podía ponerles un pedazo de limoncito estaría acercandome más al cielo. De vez en cuando abandonabamos la mesa para bailar, y aunque yo no sepa, le ponía ganas. Ante el agotamiento, de vez en cuando regresabamos a la mesa a por el trago y a fumar un cigarrito. El camarero, empeñado en hacer perfectamente su tarea (o tratando de emborracharme para recivir mayor propina), a veces incluso me agoviaba, porque despues que yo diera cada trago, me miraba para ver si había acabado y si quería otro.
Las 3 de la madrugada se acercaban, y en el último baile, dejé a todos sorprendidisimos. Un tipo bals que baile con Carla, una prima de Frida, y al día siguiente tuve que responder que no había aprendido a bailar en ningún sitio, pero el señor ron, si te coge de la mano, te da capacidades que nunca hubieras soñado tener. La gente empezó a coger los centros florales de las mesas, y yo, ni corto ni perezoso, agarré el macro centro floral de la mesa de los novios y tras regalarle una rosa a la abuela del novio. Nos dirigimos para seguir con la fiestuki a la casa de la novia, pero como no acababa de llegar nadie (y tras rechazar pesadas invitaciones para que fuera a un show de streaptease), el novio, la novia, Frida (hermana del novio y nuestra invitación para tal evento), Aintzane, Emilio y un par de personillas más, nos fuimos a buscar antros (bares) que estaban cerrados.
Amanecimos el sabado con un poco de resaquilla, pero para combatir la resaca opté por desayunar una cerveza, y tras sufrir el pasaje de Adan, Eva y la serpiente que nos regaló el pudor y el dolor, volvimos a la casa de la novia para otra comida en honor de los novios.
El novio y su primo no hacían más que sacarme cervezas, y la gente que el día antes acabamos de conocer, parecían amigos de toda la vida. Entre cervezas y bailoteos, nos divertimos mucho, y esta vez sí, conseguimos llegar a un bar que estaba abierto para pedir una botella de vodka y seguir bailando. Luego nos echaron porque estaban cerrando y no encontramos nada más abierto, asi que, a comer suculentos tacos (no sin antes haberme cabreado encendido y apagado porque un mexicano se nos coló en el anterior puesto de hamburguesas, pero esto es Mexico, y aquí prefiero no liarla aunque eso si, me robé el bitxo de servir hielos del bar).
Dormir y dormir y el domingo casi me muero del hambre, porque para cuando toda la familia decidió donde comer, ya casi eran las 3. Nos fuimos despidiendo poco a poco de la gente que se iva a marchar, y aunque este domingo se jugaba la final de la liga mexicana, no la vimos y a las 10 de la noche nos regresamos a Tehuacán para hoy venir a trabajar a un ritmo que permita hacer cosillas sin gastar demasiada energia.
Bueno pues, espero no haberos aburrido, me encantaría colgar en el blog este de marras fotos de mi traje, pero para que se vean cuadros azules, pues casi mejor que no. Haber si de todos los informáticos de palo que leen el blog, alguno sabe porqué.
Ondo ibili ta beste bat arte.
Larre, José, Pepe o Mustafá
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